Estoy hasta las narices de no dormir, pero no hay quien duerma cuando te falta tiempo por todos los lados para hacer tu trabajo (en mi caso, una burrada de exámenes, trabajos y tal, por no mencionar la mudanza).
Menos mal que puedo escaparme un ratito, por muy corto que sea...
Lo malo es que no sé lo que hacer.
Improvisemos, pues.
¿Qué os parece un acertijo?
Es un acertijo muy muy viejo, que yo recuerdo porque mi padre me lo contó una vez (o más de una), y siempre me he quedado igual de sorprendida.
Allá va:
Un jeque árabe decide dejarles en herencia a sus tres hijos sus once camellos. Como era un jeque muy justo, los repartió así: la mitad para el mayor, una cuarta parte para el segundo y un sexto para el pequeño. Pero, ¿cómo repartir así once camellos sin partir ninguno?
Mientras los hermanos discutían, llegó un beduino famoso por su sabiduría, y ellos le contaron su problema.
El beduino les dijo lo siguiente:
-Yo tengo un camello. Hacemos una cosa: os lo quedáis y os repartís los doce camellos.
Estuvieron de acuerdo.
Pero, al repartirlos, sucedió lo siguiente: el mayor se llevó 6 camellos (la mitad de 12); el mediano, 3 (un tercio), y el pequeño, 2 (un sexto). Así que el beduino les dijo:
-Bueno, ya os habéis repartido vuestros 11 camellos, por lo que me llevo el mío conmigo.
Es un poco raro, cierto, pero es gracioso... porque yo me quedaba con tres palmos de narices.
=)
Bueno, me marcho, que tengo muchas cosas que hacer y el tiempo vuela.