viernes, 24 de septiembre de 2010

PRÓLOGO

Esta historia la empecé, y nunca la terminé... y creo que ya va siendo hora de acabar todo lo inacabado.
Os dejo el prólogo, para que lo leáis a los que les interese...
Aunque no es precisamente literatura de primera clase, os lo puedo decir con absoluta certeza, dado que lo he escrito yo.

Ahí va...

La habitación estaba a oscuras. Por la ventana mal cerrada entraba el gélido viento propio de los días finales de diciembre.
Andrea se hallaba sentada en la alfombra persa de la habitación.
Tenía frío en el rostro, pero no le prestaba atención; su atención solamente estaba fija en el horrible artefacto que yacía entre sus manos. El cuchillo jamonero estaba ensangrentado, maculado de sangre fresca.
¿Cómo había llegado su locura a tal extremo? Ella no era una asesina, no podía serlo… Pero allí estaba, contemplando el cuerpo sin vida de la joven, vida perdida por su causa… ¿Y qué era la persona que mata, sino una asesina?
Para entender lo que a nuestra joven asesina le pasaba hemos de conocer toda la historia.
Aunque tal vez su historia no nos haga comprender la sonrisa que entonces asomó en su rostro, ni la malicia que atravesó su mirada antes de comenzar a asestarle puñaladas a su víctima ya muerta.Ah, y esto va por esa joven asesina: usé tu nombre porque me pareció oportuno, no tiene nada de personal... o acaso debería?

miércoles, 22 de septiembre de 2010

SUEÑOS DE LA VIGILIA

Aquí estoy de nuevo... aprovechando este diminuto espacio de tiempo que he podido coger el ordenador para dejaros un trocito de mí, porque me gusta compartirme con los pocos que tal vez lean algo de lo que digo.

Os voy a contar una especie de sensación, un sueño despierta que se apoderó de mí hace apenas unos días. Como he de recordarlo, espero que os de lo mismo que escriba en presente... porque así es como lo haré.

Bueno, pues allá voy,...

Estoy sobre un terreno amplio y despejado, cubierto de verde hierba, a bastante altura.
Es de noche: una noche sin luna, con solo el fulgor de las estrellas para iluminarla.
El viento es fuerte y frío, pero me gusta; me ayuda a pensar con claridad y no caer en el pozo sin fondo de mis fantasías.

Me siento con las piernas cruzadas, relajada, y cierro los ojos... Noto el aire cortante moviendo mi vestido y mi pelo.
Estoy triste, descorazonada. Pienso en la canción "What if?" de Simple Plan... Pues describe lo que siento, aunque sea en inglés.

"¿Y qué si cambio el mundo?¿Y qué si abandono mi camino?¿Acaso me recordarás?"

Abro los ojos; siento que una lágrima recorre mi rostro. No me recordará, porque nunca ha sabido lo que sentía en realidad...

Miro a las estrellas. Al menos ellas están ahí, consolándome como mejor pueden: sin juzgarme, sin hacerme preguntas; hacen su magia.
Suspiro.

Me tumbo boca arriba con las manos en la nuca, y miro a mis estrellas mientras muestro una sonrisa; una pequeña y triste sonrisa llena de resignación.

Nadie es dueño de su corazón. Ni tan siquiera yo.

Ya solo resuenan las palabras "Te quiero" en mi cabeza, recordándome el motivo de mi tristeza y mis lágrimas.


Es raro, muy raro.
Pero ahí se queda.


jueves, 9 de septiembre de 2010

ESPERAR

La frase se la he tomado prestada a Pablo Neruda, puesto que me apetecía reflexionar sobre ella.
Aquí va esta frase...

¿Sufre más aquél que espera siempre que aquél que nunca esperó a nadie?



Pues la respuesta es sí, quien espera sufre mucho más... Porque al esperar algo corremos el gran riesgo de sufrir una decepción, decepción que sufrimos la mayoría de las veces.
Si no esperas, no te decepcionará la situación, por muy adversa que sea ésta; lo único que podrá pasarte es llevarte una alegría inesperada (claro, porque no esperabas nada en especial...).

Y sabiendo esto, que la mayoría tenemos bastante claro, como humanos cabezotas que somos...
¿Qué hacemos?

Seguir esperando.

La cuestión de Pablo Neruda puede que trate sobre una de las grandes trabas de la humanidad para llegar a la plenitud.

Y es que es una de las cosas de las que debemos desprendernos para conseguir ser un poquito más felices.
Yo lo intento constantemente, y, a pesar de que recaigo la mayoría de las veces, lo sigo intentando... porque nunca se sabe, y por intentarlo nada se pierde...

Me marcho... y por favor, no me esperéis en otro momento, porque...
... quiero que seáis felices.

NO ESPERÉIS NI TAN SIQUIERA LO INESPERADO.
=)

lunes, 6 de septiembre de 2010

SIN CONDICIONES

Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas que hoy,
hoy puedes contar conmigo.

Sin condiciones.



Esto es un cuento, un bonito cuento que encontré un día, por pura casualidad, en un libro en mi casa... Un cuento de esa persona que para mí es una gran fuente de inspiración: Jorge Bucay.
Intento leer a menudo este cuento, y pensar en todo lo que significa...
Pues yo, a veces, intentando cumplir la parte del "quiero que" olvido la parte del "sin"; olvido que mi deseo de ayudar puede ser excesivo y puede convertirse en todo menos en ayuda...

A todas esas personas que he querido sin pensar en que existiese el exceso: LO LAMENTO.
Pero lo más importante no es que lamente el pasado, sino que no pienso lamentar el futuro...
Puesto que ahora recordaré que el amor hacia vosotros conlleva la responsabilidad de no sobrepasarme, de no quitaros cosas que os pertenecen solamente a vosotros.

OS QUIERO.
SIN CONDICIONES.


ESPERANZA, NO DESAPAREZCAS

Sí, bueno,... He estado pensando en muchas cosas (vale, reconozco que puede sonar un tanto extraño que yo piense, pero es cierto).
Se me agotan mis formas de agotar el pesimismo de mis seres queridos... Siento que a ella se le está viniendo todo encima: estudios, ese incomprendido sentimiento de amor, y alguno más que escapa a mi escasa percepción.
Y yo intento y vuelvo a intentar evitar que se hunda más y más en ese profundo agujero de la desilusión y la desesperanza.
Porque sin esas dos cosas seríamos ciegos a todas esas pequeñas cosas apenas perceptibles que nos muestra la vida, presentes a cada segundo.

Y por conseguir que otros vean eso, yo misma olvido mis preocupaciones.
¿Qué importan?
¿Es una locura dejar el adictivo vórtice de autocompasión para dedicarme a mejorar, por poco que sea, la vida de otras personas?
Yo creo que no... pero si lo fuera, sería una entre otras muchas que agregar a mi colección.

Porque yo sostengo aquella frase que nos ha dejado Noam Chomsky:

"Si asumes que no existe la esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas".

Bueno, pues ahí queda; que cada cual la lea y piense lo que le parezca.
Pero yo seguiré demostrando que existe ese instinto hacia la libertad, esa esperanza, esas cosas que nos hacen sentir mejor y demuestran que hasta en la situación más negativa existe algo por lo que merece la pena luchar, resistir...

Como digo yo:

Si has tocado fondo, haz lo siguiente: Asume que estás ahí y utiliza el propio fondo para impulsarte con un gran salto hacia la superficie.

Y me marcharé dejando un mantra que me gustaría que todos tuviésemos presente en momentos de adversidad...

LA OSCURIDAD NUNCA ES TOTAL, PUES EXISTE LA ESPERANZA.