Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas que hoy,
hoy puedes contar conmigo.
Sin condiciones.
Esto es un cuento, un bonito cuento que encontré un día, por pura casualidad, en un libro en mi casa... Un cuento de esa persona que para mí es una gran fuente de inspiración: Jorge Bucay.
Intento leer a menudo este cuento, y pensar en todo lo que significa...
Pues yo, a veces, intentando cumplir la parte del "quiero que" olvido la parte del "sin"; olvido que mi deseo de ayudar puede ser excesivo y puede convertirse en todo menos en ayuda...
A todas esas personas que he querido sin pensar en que existiese el exceso: LO LAMENTO.
Pero lo más importante no es que lamente el pasado, sino que no pienso lamentar el futuro...
Puesto que ahora recordaré que el amor hacia vosotros conlleva la responsabilidad de no sobrepasarme, de no quitaros cosas que os pertenecen solamente a vosotros.
OS QUIERO.
SIN CONDICIONES.
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