Luna se despertó, agobiada.
Intentó moverse, pero unas cadenas oprimían sus muñecas.
No sabía donde estaba, a su alrededor todo era una semipenumbra en la que únicamente alcanzaba a distinguir sombras. Tenía miedo, mucho miedo.
Intentó desasirse de sus cadenas desesperadamente, provocándose heridas que acabaron por sangrarle.
Cansada, casi abatida, se dejó caer en un rincón de aquel cubículo del que no sabía nada...
Y entonces notó algo. Justo donde se había sentado, el suelo estaba algo húmedo y parecía correr el aire. Haciendo un esfuerzo sobrehumano, Luna logró distinguir la causa: había una pequeña rejilla en la pared, que conectaba con el exterior. Era de noche, y apenas se veían sombras del exterior y se oía, cercana, una corriente de agua, un río seguramente. En otro tiempo la rejilla fue fuerte, pero poco a poco el agua la había ido erosionando y estaba a punto de desprenderse.
Luna era pequeña, cabría sin problemas por aquel hueco...
... si no fuera por aquellas malditas cadenas.
Miró sus manos con los ojos llenos de lágrimas. Si no fuera tan débil podría escapar. Podría ser libre.
Una voz en su interior susurró:
"No eres tan débil como crees, ¿sabes? Puedes romperlas, puedes huir. Sólo inténtalo creyendo que lo lograrás".
Cuando las cosas pintaban mal, era difícil para Luna escuchar a su voz interior, pero sabía por experiencia que solía acertar. Así que, tras un momento de indecisión, sus ojos brillaron de determinación.
El silencio del lugar fue sustituido por el sonido del metal de aquellas cadenas rompiéndose.
Luna arrancó la rejilla y se abrió paso, hasta llegar al río, donde se metió a mojarse. El agua estaba fría, pero a ella le daba igual: estaba feliz.
Porque era libre.
Libre.
Ring, ring.
Luna ocultó la cabeza en la almohada: estaba teniendo un sueño tan bonito...
Ring, ring.
Resignada, Luna apagó el despertador y se levantó conteniendo un bostezo. Acto seguido, sonrió.
"Los sueños están plagados de metáforas y enseñanzas" pensó, mientras se recogía el pelo en una coleta para irse a clase. "La lección de esta noche no la olvidaré".
martes, 4 de junio de 2013
lunes, 3 de junio de 2013
"El mejor guerrero no es el que triunfa siempre sino el que siempre vuelve a la batalla".
No siempre triunfamos en nuestras batallas. Pero eso no nos puede desanimar. No, no y no. Porque no por fallar somos peores que los que lo consiguen a la primera. Lo realmente grave sería desistir. Si volvemos a pelear, si tenemos fe en nosotros mismos, tarde o temprano lo lograremos. Y eso es lo que nos hace realmente buenos luchadores: no rendirse hasta alcanzar nuestro objetivo.
Ten fe en ti.
Yo la tengo. Y tengo motivos para ello.
Puedes hacerlo.
Sé que puedes.
Ahora sólo falta que te enteres tú.
Puedes.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
