domingo, 18 de julio de 2010

ENCENDER EL INTERRUPTOR

.....
.....
.....
.....
.....
.....
.....

Gran espacio vacío en el que debería haber algo, o tal vez alguien,... y sin embargo no hay nada de nada.
No conozco el motivo, pero así es. Tal vez sea por el calor, o quizá porque cuando estás a gusto no tienes nada en lo que pensar.
Pero todo eso es pura conjetura, porque la verdad es que no lo sé y no creo poder descubrirlo, ni siquiera sé si me gustaría disponer de esa posibilidad.
Bah!! Estoy desvariando de nuevo! Porque cuando dejo rienda suelta a mi cerebro, casi de inmediato empieza a ser negativo y a decir cosas que no son ciertas.
¿La verdad? La verdad es ésta:
Ese espacio no está vacío, solo lo parece si no miras con detenimiento.
En él están todos los algos y los alguienes que me importan.
Y nada más.
Nada más que eso.
Y soy feliz. Tal vez podría serlo más, pero me conformo con este estado medio del que dispongo.
Mientras me permita ayudar a los demás a que haya algo de luz en sus vidas, no me importa.

Es que eso es lo más bonito que he conseguido hacer por los demás en estos casi dieciséis años que llevo sobre la superficie del planeta: iluminar la vida de otros.
Porque, desgraciadamente, hay muchas personas que viven en la oscuridad... ¡con lo fácil que es darle al interruptor de la luz!
Y como están demasiado ocupados hundiéndose cada vez más en su propia desgracia, yo cojo, me acerco, busco el interruptor y les vuelvo a encender la lucecita...
A veces cuesta, porque me han escondido ese interruptor (creo que una vez tardé más de un año en conseguir encenderlo totalmente, pero el caso es que lo conseguí). Pero yo soy muy perseverante, que es como decir que soy muy cabezota, y no me rindo.
Pese a que luego tal vez ni lo recuerden, o nunca se hayan dado cuenta, para mí es muy gratificante volver a ver una sonrisa auténtica en una cara que antes solo expresaba tristeza.
Está guay ser una iluminadora.
¿No os parece?

No hay comentarios:

Publicar un comentario