Aunque hoy no sea uno de enero de 2011, voy a hablar de algo relacionado con ese día.
¿Nunca os ha parecido que cada vez que empieza un año nos invade un extraño deseo de acabar con nuestros vicios, nuestras malas costumbres?
Sí, me refiero a esa extraña idea que se apodera de nosotros:
"Este año va a ser diferente"
Y hay gente que desea dejar de fumar, trabajar mejor, estudiar más, perder peso, apuntarse a un gimnasio...
Todo eso está muy bien, pero hay algo que me resulta intrigante a la par que un poco frustrante: ¿Por qué abandonamos todos esos buenos propósitos a la primera de cambio?
Es que lo queremos todo de inmediato, no tenemos paciencia...
Y lo único que conseguimos con un mogollón de objetivos y un cero por ciento de paciencia es un mogollón de decepciones.
Personalmente, me parece, por decirlo suavemente, UN AUTÉNTICO ASCO.
¿Por qué?
1.- El día uno de enero es un día exactamente igual que los demás... Si te propones algo ese día, ¿es que no te lo puedes proponer otro día? A ser posible sin mucho alcohol en sangre, así serás menos utopista en cuanto a tus metas.
2.- Somos personas, es decir, tenemos fallos... Al primer tropiezo la mayoría renuncia. ¡Si nos vamos a equivocar mil veces, nos vamos a chocar la tira de veces con la misma piedra! Mi consejo es que no decaigas: si quieres, puedes CON TODO. Lo digo en serio.
3.- En el fondo, estos objetivos son un tanto superficiales. Antes de proponerte algo, piensa por un momento en los motivos que te han llevado a desearlo. ¿Merecen de verdad la pena? Porque si no es así, podéis descartar esa tontería: ni os hace falta ni os conviene.
El caso es que, si de verdad se desea algo, nada, pero absolutamente nada, debería apartarnos de ello. Lo consigues si quieres conseguirlo.
Y punto.
NO VALEN EXCUSAS.
Cualquier momento es bueno para aceptar el problema y transformarlo hasta que ya no lo sea.
Tan fácil como respirar...
Porque todos podemos ser quienes queramos ser.
=)
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