lunes, 3 de diciembre de 2012

Un momento de silencio



Voces.
Voces que gritan, que ríen, que no callan.
Voces que te rodean.
Voces que dicen cosas que no entiendes.
Voces que no hablan contigo, que sólo hacen ruido.
Un ruido tan familiar que a veces ni eres consciente de él: murmullo continuo que evita que escuches la locura vertiginosa de tus pensamientos.

Silencio.
De repente, silencio.
Voces que callan.
Todas.

¿Todas?

No.
La tuya no calla.
Grita en tu cabeza, que parece a punto de estallar.
Te pones música a todo volumen para no oírla, para aislarte en tu ruido, en tus sonidos familiares, esos sonidos que te reconfortan.

Pero llega un momento en el que acaba.
Un momento de silencio.
Todos los días tenemos un momento de silencio.
Y es en ese momento en el que aceptamos y calmamos nuestra voz…
O nuestra voz nos enloquece, deprime y asfixia.

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