Hoy he descubierto que tengo la fuerza que creí haber
perdido tiempo atrás. Tampoco es que haya sido especialmente fuerte alguna vez,
pero diablos, lo importante es que es suficiente como para
romper las cadenas que me atan a esta tierra ingrata.
Por eso hoy, por fin, es el momento de abrir las alas y
dejar que mi espíritu vuele lejos.
No sé qué me deparará mi viaje, ni qué
nuevos horizontes encontraré en mi camino.
No me importa.
Hoy comenzaré a perseguir mis sueños, ya que ellos nunca se
han dignado a cumplirse por sí solos. Y cuando se cumplan todos, encontraré
sueños nuevos.
Hoy noto el calor de las llamas de mi interior, más vivas
que nunca. Iluminan la oscuridad que se había convertido en mi compañera
habitual. Queman, hacen más perceptible el dolor, especialmente porque están
haciendo lo que sólo ellas pueden hacer: curarme.
Hoy sonrío mientras me alejo de todo cuanto he conocido.
Porque hoy soy yo quien decide, le pese a quien le pese.
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