Pero bueno, divagaciones de mi cerebro hiperactivo aparte, no puedo saber nada de lo que nos depara este año recién nacido. Y menos mal. No me gustaría saber lo que va a pasar, sé que existen demasiadas posibilidades de que sea decepcionante. Por eso me mola vivir en la felicidad de la ignorancia. Así hago la loca todo lo que me viene en gana y no me preocupo por lo que pueda suceder.
Y puedo garantizar que, de momento, es el inicio de año más "alocado", por describirlo de alguna forma, de mi vida. Pero matizo el DE MOMENTO. Que tiemble el mundo cuando tenga 18 años y no dependa de otros, ni de sus permisos ni de sus vehículos.
Tengo muchas expectativas para este año, expectativas involuntarias pero inevitables y que en su mayoría no se cumplirán. No me preocupa, tampoco.
El caso es que yo quería decir algo con toda esta sucesión patética y absurda de palabras sin sentido. Sí, pero el problema es que tengo una memoria frágil y lo he olvidado.
Creo que era algo en plan de que me importa bien poco lo que pase, porque yo me lo voy a pasar igual de bien, aunque mejor expresado, evidentemente.
Pues eso.
Y, aunque no me gustan los clichés, hoy acabo con uno.
FELIZ AÑO NUEVO.
PD. Por si no se nota, cosa que dudo, la imagen es de la máquina del tiempo de Regreso al Futuro. La he visto por ahí y no me he podido resistir. Mi fuerte e inexplicable adoración a estas películas y a Michael J.Fox han podido más que lo poco que me queda de raciocinio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario