lunes, 13 de agosto de 2012

Estrellas fugaces




No pude pedir mis deseos a las estrellas fugaces el sábado. Entre las nubes y la desconfianza de mi madre no me fue posible.
Pero, ¿sabéis qué? Alguien muy especial lo ha hecho por mí.
Y me parece un detallazo muy pero que muy bonito y digno de un abrazo gigantesco... Porque sí, porque soy su abrazadora número uno y porque es un encanto.
Lo único es que me cabrea que no me diga los deseos que ha pedido para mí. Estoy enfurrunchada, jum. Pero no es gran cosa, se me pasará pronto. :)

Puede que yo hubiera pedido a las estrellas que un chico estupendo me quisiera, o que mi madre me dejara de guardar todo ese rencor injustificado. O ser guapa y no estar tan gorda, por muy superficial que suene (no creo que lo hubiera pedido, pero es posible).
Pero nunca habría pedido algo tan grande como lo que ya tengo.

¿Qué es eso que tengo sin merecerlo? A personas como este encanto en mi vida. Hay tantas que me dan ganas de comprar un paquete de 500 folios para escribir sus nombres y decirles todas esas cosas por las que les agradezco que estén en mi vida. Sé que no los merezco, que no he hecho nada salvo complicar aún más sus vidas, pero estoy agradecida de que estén en mi vida. Muy agradecida.

Tú eres uno de ellos. Tú que siempre que puedes estás ahí, animándome, haciéndome sonreír con las cosas más absurdas imaginables. Tú que te sonrojas cuando te digo encanto.
Tú eres una de mis estrellas fugaces.
Todos vosotros sois mis estrellas fugaces, y no tenéis nada que envidiar a las del sábado en la noche.


Mis preciosas estrellas fugaces.


PD: Sé que te hace sentir incómodo que escriba algo sobre ti, pero tenía que hacerlo. No te enfades conmigo. 

1 comentario:

  1. Hola Irene. He estado alejado de todo esto de la creatividad bloguera. He podido regresar y estoy a destajo con los versos que siempre he querido escribir. Me tengo que poner al día con las entradas que no he leído, si son la mitad de bonitas que esta de "Estrellas fugaces" merecerá la pena.

    Alguien es libre de pedir los deseos que considere oportunos. La cosa más simple y estúpida puede ser el tesoro más preciado de alguien, por muy superficial que sea.

    Aún queda en el mundo personas que hacen las cosas de corazón. Y todo lo que hacen por ti, lo hacen porque les nace desde dentro, de forma desinteresada, sin esperar nada a cambio, porque día tras día, lo demuestran y te sorprendes. Y si haces nacer ese deseo en cada una de tus estrellas fugaces es, sin duda, porque lo mereces.

    Un saludo y lo dicho, intentaré ponerme al día.

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