Sólo me salen palabras tristes, pensamientos tristes. Y además sin motivo. A veces soy un poco idiota, eso es todo.
¿A veces?
¿A VECES?
Si me pudiéseis ver aquí, triste pero sonriendo de forma sincera, pensaríais que me pasa algo muy raro. Pero no es raro. Al menos no muy raro.
Es sencillamente que repito en mi cabeza un poema, un trozo de un poema más bien. ¿De quién? De Miguel Hernández. Siempre es Miguel Hernández.
Me transmite esperanza, calma, fuerza.
Ojalá tengáis algo, lo que sea, que os transmita estas cosas cuando os falten.
En concreto, el poema es Eterna Sombra, la última estrofa.
Hoy no dejo de repetirme esto:
"Soy una abierta ventana que escucha
por donde ver tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida".
Y sólo con dos frases hay algo que vuelve a mí. Algo muy bueno.

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