El 22 de diciembre de 1997 nació una de las personas más importantes para mí que hay en este mundo: mi hermano. La única vez que nos ha tocado la lotería de Navidad. Y fue el mejor premio que nos podría haber tocado. Porque Rafa está hecho de una pasta especial.
Da igual que sea un cabezón, que siempre que se enfada grite y se cierre al mundo. Eso son rasgos hereditarios en nuestra familia. Lo sé porque yo también los tengo, aunque los intento controlar.
El caso es que es estupendo. Es un cielo. Es, ¿cómo decirlo? Como un osito. Antes era como un osito de peluche... pero desde que creció y me superó en altura y anchura, es un osito a tamaño real.
Cariñoso, con mucho potencial interno celosamente guardado pero que a veces se puede ver. =)
Además, por muy malo que fuera, que no lo es, yo lo querría igual. ¿Por qué? Porque es mi hermano.
Y soy consciente de lo afortunada que soy al poder decir esto.
Felicidades enano.
=)

(¿Te acuerdas de esto? Yo sí. No hay mejores tardes
que esas que he pasado en casa sola contigo.
No lo olvides nunca.)
(LL)

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