viernes, 16 de diciembre de 2011

48 tirones de orejas

16 de diciembre. Un día más del mes. Un estúpido viernes en el que he hecho un examen de tres temas de Biología que me ha salido mal (y me quedo corta). El último viernes de este mes que tendré que soportar el tedioso ritmo del instituto.
Pero, aunque parezca un día más, para mí no lo es. Hoy es el cumpleaños de mi padre. Un viejo canoso que vocaliza poco porque parece que le gusta que no se le entienda, que es muy pero que muy tolerante y generoso y al que quiero mucho. Aunque debería de ser su día de fiesta, de dedicación a sí mismo, en realidad no lo es. Estamos en fechas de bastante trabajo para los hosteleros, así que lo único a lo que se dedicará hoy es a los demás.
Y yo ni siquiera he tenido oportunidad de felicitarlo, no veas. Con lo que me apetece. Pero me resigno. Ya lo veré mañana, y le daré 48 tirones de orejas.
No es que me guste tirar de las orejas. Es una tradición. Si él me lo hace año tras año, por muy tonto y pesado que resulte, yo no voy a ser menos.
Además, es divertido ver cómo le salen las arruguitas alrededor de los ojos cuando se ríe. Y también es divertido estirarle la oreja sin que oponga ningún tipo de resistencia.

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