No entiendo por qué siempre tienen que venir a molestarme. De
verdad. Vale, en parte es comprensible: estos escépticos modernos no respetan
nada, ni siquiera el poder de los astros.
Soy el mejor astrólogo de Berlín, y es al mismo tiempo mi mayor motivo de mi
orgullo y la causa de muchos quebraderos de cabeza.
Desde hace unos años no hay día que pase sin que mi casa se vea afectada por actos vandálicos, mi bandeja de correo repleta de ataques-infantiles y no tanto-a mi persona, y mis paseos vespertinos alterados por abucheos de algún berlinés que, sin lugar a dudas, sabe quién soy.
Desde hace unos años no hay día que pase sin que mi casa se vea afectada por actos vandálicos, mi bandeja de correo repleta de ataques-infantiles y no tanto-a mi persona, y mis paseos vespertinos alterados por abucheos de algún berlinés que, sin lugar a dudas, sabe quién soy.
Y todo porque pensé que no podía ocultarle a la población la
profecía que me dieron Aries y Capricornio, indicando que si no modificábamos
nuestros actos los polos se derretirían y la vida sería imposible en este
planeta. Desagradecidos.
Pero bueno, al menos tengo tomates gratis cuando no se
rompen al chocar contra la fachada, y he empezado a construir una barca.
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