“¿Y si diésemos ese paso hacia adelante cuando estamos al
borde del abismo? ¿Qué pasaría entonces?”
El viento nocturno azotaba su rostro de manera enfurecida,
fría, penetrando en la carne con la facilidad de la hoja del bisturí. Sentada al borde del acantilado, Prickle escribía mientras las lágrimas parecían gotas de
rocío en los pétalos de su rosa de tinta.
“Dicen que el suicidio es el arma de los cobardes. Que es
abandonar el campo de batalla sin tan siquiera haber luchado. Que es la opción
fácil. Algunos hasta dicen que sólo es una amenaza con la que se pretende
llamar la atención.
Para todas esas personas, desde el fondo de mi maltrecho
corazón: necios.
He luchado, no he dejado de luchar. Pero he perdido todas
las batallas. Y los parches ya no sirven para mantener este cuerpo. Y no sé si
será cobarde… Pero no es fácil, lo puedo asegurar.
Sólo quiero que esto acabe, como una parte que todos vosotros
tenéis en vuestro interior.
Quiero que las voces en mi cabeza callen, pues siempre andan
discutiendo y me dejan más confusa que al principio.
Quiero no necesitar fingir que todo está bien para tratar de
ocultar la tristeza en mis ojos.
Pese a todo, tengo miedo. Miedo a decir adiós, miedo a decepcionaros
por no haber sido quién merecíais que fuese.
Lo siento. No pude hacer más.
Perdonadme.”
Dejando la nota a su lado, la sonrisa que aparece en su
rostro no es de felicidad, sino de alivio, al haber acabado con toda
incertidumbre. Porque la vida misma es incertidumbre al fin y al cabo.
Se incorporó, cogiendo la nota. Con un suspiro, apretó los
puños, recordando por un momento que ella no era así. Recordando lo que era
pasar de ser luz a verse precipitado en la sombra.
Centró su vista en la oscuridad del vacío bajo sus pies,
escuchando los sonidos del viento sibilante y el rugir de las olas antes de
cerrar los ojos, sin darse cuenta de que estaba siendo observada.
La oscura figura se acomodó contra el sauce que crecía a su
espalda, sin levantarse la capucha. Nunca mostraba su rostro, pero siempre
observaba. Esperando.
Porque es quién entra en escena para comenzar donde todo
acaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario